¿Tienes Clientes? ¿Tienes tantos clientes cómo quieres? ¿Tienes tu mejor Cliente?

Tanto en una relación profesional y/o comercial, solemos utilizar las siguientes expresiones según el rol que asumimos en dicha relación: “Soy cliente” y “Tengo un cliente”.

Veamos la primera: “Ser cliente”. Todos somos y hemos sido clientes alguna vez. Y estando en esa situación hemos experimentado diversidad de situaciones. Entre aquellas no calificadas exactamente como positivas, podemos encontrar: no sentirse escuchado, sentir que nuestro punto de vista no tenía importancia, dificultades de comprensión mutua, no sentirse respetado, no encontrar respuestas, entre otras.

 

Pongámonos en el otro lado ahora: “Tener un cliente”.  ¿Cómo atiendes a tu cliente? ¿Necesariamente tienes que trabajar en el área de servicio al cliente para preguntártelo? ¿O todo el tiempo puedes estar frente a un cliente potencial o un referente para uno nuevo?

 

Hay una gran diferencia entre SER y TENER. Ser cliente está claro, ahora bien ¿tenemos realmente un cliente? Pues No. No tienes un cliente sino que en todo caso, el cliente te ha elegido a ti. Y seguramente lo ha hecho por cómo ERES en la relación con él.

 

Por lo tanto, es importante revisar algunas cuestiones básicas que llevan a las personas a elegir ser clientes de otras y a sostener esa  relación en el tiempo. Y más lejos aún, si deciden además recomendarnos a otras.

 

Saber Escuchar

Todos estamos de acuerdo que la capacidad de escucha es una habilidad fundamental. Ahora bien, hacerlo y hacerlo bien es mucho más difícil. Por nuestra mente circulan una gran cantidad de pensamientos, planes y preocupaciones que desvían nuestra atención. Recuerda que la escucha activa y comprometida es la que nos permite comprender los problemas y las necesidades de nuestros clientes. Haz ejercicios para lograr una buena empatía. Empieza por aprender a observar los detalles de las personas que te rodean, formas de vestir, accesorios, color de pelo, lenguaje que utiliza, etc. Cuanto más aprendas a descentrarte de tus propios pensamientos e ideas preconcebidas, más fácil será practicar la escucha activa y lograr la empatía.

 

Comunicar de forma efectiva

La habilidad de la comunicación efectiva camina a la par de una buena capacidad de escucha.  Primero, es importante detectar a nuestros propios enemigos: la verborrea, dejar demasiado margen para la duda, subir o bajar demasiado la voz, dar demasiadas instrucciones, excesiva gesticulación, . . . .Estos son solamente algunas de nuestros peores enemigos. Hablar con claridad, tener claro el mensaje y cómo transmitirlo, abordar los problemas y las dudas sin desviar la conversación,  generan confianza. Las prisas no son buenas consejeras. No hay que temer en tomarse el tiempo necesario para dar respuestas satisfactorias a nuestros clientes. Y además aprender a comunicarlas con éxito es posible.

 

Ser positivo

Ser positivo es una afirmación que nadie se atreve a discutir. Todos estamos de acuerdo que una actitud positiva es básica en cualquier ámbito de la vida. Ahora bien, practicar la positivad en nuestra vida cotidiana no es tan sencillo. Primero, es importante observar nuestro lenguaje tanto verbal como no verbal. ¿Comunicas positivamente? Intenta desterrar poco a poco afirmaciones y sentencias negativas. Intenta utilizar menos el NO y busca darle la vuelta a las situaciones. Ser positivo no solo te estimula positivamente a ti sino también a los demás, esto incluye a tus clientes. Ser entusiasta y mostrar interés contagia y genera relaciones productivas.

 

Ser tenaz

La tenacidad es una cualidad  que muchas veces se confunde con ser inflexible. Pues nada más lejos. No rendirse cuando surgen los problemas o las cosas se ponen difíciles, muestra confianza, motivación y una mente flexible para encontrar nuevas respuestas. La determinación en alcanzar los objetivos deseados ayuda a todas las partes a alcanzarlos.

 

Ser respetuoso

Si quieres ser respetado y digno de confianza, empieza tú por respetar a tu cliente, sus necesidades, sus tiempos, sus inquietudes, . . . Cuando dos personas logran el respeto mutuo, las respuestas se pueden encontrar con mayor facilidad y sin emociones extrañas que alteren  el camino.

 

Mantener  la calma

Un cliente enfadado puede frustrar cualquier conversación productiva y cualquier intento de mantener la relación.  Frente a una situación de tensión, la tendencia es a retroceder o atacar. Pues la primera reacción debería ser mantener la calma. Algo tan simple como aprender a relajarse y respirar, pueden ser la clave para no perder los nervios.  La capacidad para mantener la calma se traduce como la disponibilidad para buscar una solución. También nos permite saber cuándo es necesario y oportuno pedir disculpas.

 

Innovar

Ser innovador en la relación con nuestros clientes sugiere la capacidad de buscar siempre nuevas propuestas y nuevas soluciones. Todo lo conversado anteriormente te ayudará a mantener una actitud abierta y proactiva. La posibilidad de aprender y entrenar aquellas áreas vinculadas a tu desempeño profesional, te permitirá descubrir nuevos modos de abordar diferentes situaciones y te ayudará a ser más productivo y competente.

 

Después de leer estas líneas, podrás darte cuenta de algunas de las razones por las que un  cliente ha decidido elegirte a ti. Si lo ha hecho, recuerda siempre estar agradecido por el reconocimiento. Partiendo de ahí, seguramente te será mucho más sencillo aplicar todo lo que hemos estado diciendo. Y recuerda que siempre es posible aprender y superar barreras. En www.lambdagestion.com puedes encontrar aquello que crees estar necesitando y si no, podemos ayudarte a descubrir qué necesitas. Nos encanta que nos elijan.